El control social es un derecho y un deber que, ejercido de forma organizada, garantiza la protección de los usuarios. Para que tu gestión tenga validez legal y administrativa según la Ley 142 de 1994, te sugerimos seguir esta ruta técnica:
El primer paso es el diagnóstico. Reúnete con tu comunidad para identificar fallas recurrentes. Es vital recolectar pruebas que sustenten el reclamo: copias de facturas, registros fotográficos de las fallas en la prestación y testimonios que permitan individualizar los casos.
Contrasta la situación con las obligaciones de la empresa prestadora. Consulta la Escuela de servicios públicos y el Observatorio. Un control social informado es la base de un debido proceso exitoso.
Antes de iniciar trámites formales, busca espacios de diálogo con la empresa prestadora. La normativa fomenta la resolución de conflictos y la búsqueda de soluciones constructivas que beneficien a la comunidad de manera ágil.
Si la problemática persiste, presenta una PQR ante la empresa prestadora. Si no estás de acuerdo con la respuesta, interpón los recursos que correspondan. Agotar este procedimiento es un requisito para que la Superservicios conozca y resuelva los casos en los que actúa como instancia de apelación.
Registra cada avance, acuerdo o respuesta obtenida. Si la problemática persiste después de gestionar el caso con la empresa, remite tu Informe de Seguimiento a la Superservicios. Tu reporte aporta información valiosa para el análisis y seguimiento de la prestación de los servicios públicos.
Facilitamos tu labor de control social con nuestro aplicativo diseñado específicamente para Vocales de Control. Registra tus hallazgos de manera oficial aquí:
Acceder al aplicativo de Vocales de Control - Sistema de Vigilancia y Control