A partir de la Constitución de 1991, el Estado colombiano soporta los procesos políticos en la democracia participativa, es decir, que los ciudadanos se encuentran más involucrados con las decisiones sobre lo público, sobre aquello que nos interesa a todos. Por esta razón el papel del ciudadano, desde este momento, es determinante para el fortalecimiento de nuestra democracia.
En la Superintendencia de Servicios Públicos, le apostamos a procesos de participación en los que el ciudadano es un verdadero veedor de las acciones del Estado y de las empresas de servicios públicos. Entendemos que existe un nuevo rol para el ciudadano, un rol activo, presente y comprometido con los grandes cambios que requiere el país. A ese ciudadano informado, constructor de soluciones, dirigimos nuestros esfuerzos y creemos que a partir de su conciencia social es posible consolidar el control que fortalece las entidades del Estado y mejora las condiciones de vida de todos los colombianos.



